En nuestra época la evolución humana parece haber tomado un ritmo acelerado en relación con las anteriores. La mayor presencia de la tecnología en nuestras vidas parece ser un arma de doble filo, ya que junto a las innegables ventajas que aporta en muchos sentidos, también encontramos situaciones nuevas que plantean problemas de no fácil solución.
Ni duda cabe de que las computadoras, el Internet y los smartphones, por solo mencionar tres de los más presentes avances tecnológicos que nos rodean, aportan infinitas posibilidades de interactuar y comunicarnos en formas que hasta hace algunos años resultaban impensadas. Estos elementos también retan las formas tradicionales de aprender y de acceder a la información. El conocimiento que se construye en la era digital adquiere un mayor ritmo de producción gracias a la disponibilidad y fácil acceso de una inmensa cantidad de información depositada en la red.
Junto a estas grandes ventajas, existen peligros latentes que si no los advertimos corremos el riesgo de vernos afectados negativamente, con serias repercusiones en nuestra productividad, en nuestra salud y en nuestra calidad de vida.
Alfons Cornella llamó infoxicación al
exceso de información. El "infoxicado" es la persona que se angustia porque
no sabe cómo manejar toda la información que recibe, de modo que se queda en
la superficie y nunca se transforma en experto en algún tema, a causa de la
superficialidad y rapidez con la que trata de asimilar, sin conseguir
verdaderamente comprender, la enorme cantidad de información de la que dispone.
Tener demasiada información puede ser tan malo como tener poca o ninguna, porque el exceso de información puede causar que nos paralicemos cuando necesitamos tomar decisiones o podemos volvernos muy improductivos al fragmentar nuestra atención y ahogarnos en un mar de opciones disponibles. Tal gravedad reviste el exceso de información que nuestra inteligencia puede llegar a disminuir, como lo demuestra un estudio científico.
Dos recomendaciones pueden ayudarnos a prevenir o a erradicar esta nueva enfermedad. Primero, tenemos que aprender a gestionar la información. Esta es una competencia indispensable para manejar de manera eficiente el exceso de información y lograr mantenernos productivos. El mismo Cornella nos indica los pasos en su conferencia Cómo sobrevivir a la infoxicación: de qué me interesa estar informado (mis cinco temas principales y cinco secundarios como máximo), dónde lo busco, cómo lo busco, cómo lo filtro y cómo lo aplico, ya que al final, la información debe tener una utilidad práctica o bien permitirnos generar conocimiento, ya que como el mencionado Dr. Lewis dice, “Knowledge is power, but information is not”.
La segunda recomendación nos la propone la psicóloga Dolors Reig, quien nos invita a apagar por un momento nuestros smartphones para tener momentos de desconexión en los que podamos trabajar con nuestra mente, reflexionar, meditar, crear, educar las emociones y, simplemente, sentirnos felices.
Dos recomendaciones pueden ayudarnos a prevenir o a erradicar esta nueva enfermedad. Primero, tenemos que aprender a gestionar la información. Esta es una competencia indispensable para manejar de manera eficiente el exceso de información y lograr mantenernos productivos. El mismo Cornella nos indica los pasos en su conferencia Cómo sobrevivir a la infoxicación: de qué me interesa estar informado (mis cinco temas principales y cinco secundarios como máximo), dónde lo busco, cómo lo busco, cómo lo filtro y cómo lo aplico, ya que al final, la información debe tener una utilidad práctica o bien permitirnos generar conocimiento, ya que como el mencionado Dr. Lewis dice, “Knowledge is power, but information is not”.
La segunda recomendación nos la propone la psicóloga Dolors Reig, quien nos invita a apagar por un momento nuestros smartphones para tener momentos de desconexión en los que podamos trabajar con nuestra mente, reflexionar, meditar, crear, educar las emociones y, simplemente, sentirnos felices.

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